ROSADA

Empezó a penetrar en nuestros mercados por el sur, suponemos que por la abundancia de freidurías en todo el litoral. Se trata de un pescado blanco 100% de importación y su origen parece que es del pacífico sur. Es de la familia de la merluza, con aspecto de congrio y cabeza de abadejo, toma su nombre por su piel rosada.
Esta especie vive muy cerca de los fondos marinos, a unos 300 metros de profundidad, cohabitando muchas veces con la merluza. Una hembra de rosada puede pesar hasta 4 kg.
Algunos de los más prestigiosos cocineros de nuestro país han introducido este pescado en sus cartas como ingrediente de exquisitos platos. Al horno convencional o en microondas, a la plancha o frita, en suculentos guisos o como ingrediente de ensaladas, la rosada admite mil y una formas de preparación.
Por su suave sabor, la rosada está muy cerca de la merluza, pero su textura es más tersa y firme, razón por la que es tan versátil en la cocina. Además, apenas presenta espinas, con lo que su consumo puede ampliarse también a los más pequeños.

RECETA
Calentamos la plancha con unas gotas de aceite de oliva. Escurrimos la rosada y la secamos con un papel absorbente para que no salpique el aceite al incorporarla a la plancha.
Ponemos la sal, el diente de ajo picadito y el perejil troceado. Doramos la rosada por ambos lados, y emplatar.

VALOR NUTRICIONAL
Su alto contenido en colágeno, esa sustancia que también desprende el bacalao, aporta a las salsas una textura más espesa y ligada.
Entre sus propiedades nutricionales hay que destacar que es un pescado blanco bajo en grasa (contenido graso <1%) que te aporta sólo sobre 80 kcal por 100 gr. Este bajo contenido en grasa es además rico en ácidos grasos Omega-3 EPA y DHA, que son beneficiosos para la salud cardiovascular. La rosada también te aporta proteínas de elevado valor biológico, y vitaminas y minerales como vitamina B12, fósforo y selenio, imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo.